Música Pop


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La expresión música pop (del inglés pop music, contracción de popular music) hace referencia a una combinación de distintos géneros musicales altamente populares dentro de una sociedad. Este tipo de música es hecha para ser altamente comercializada. Muchos citan los comienzos de este género durante los años 50
La infinidad de ritmos y géneros musicales da paso a, y crea diversidad de gustos: a diferentes personas les gustan diferentes músicas, y no un único género, uno no se ‘casa’ con un ritmo sino que más bien a través del tiempo y dependiendo del momento le pueden gustar diferentes estilos. Para tratar de entender por qué sucede esto, Omar Rincón plantea cuatro explicaciones posibles:

Estructuras culturales producen gustos musicales: dependiendo de dónde nace uno y su clase social, le gusta automáticamente la música que se vive en el ambiente que lo rodea, y queda encasillado en un único género para toda la vida.

Por el tipo de interpelación que hace la música: por la letra, el ritmo, la interpretación que hace el cantante (por su carisma, porque despierta cierto feeling), o por la interpelación de los que les gusta esa música (ésta lo une a su grupo social).

Por el rito performativo: la música es lo que se actúa y que vive sólo en la experiencia, como una forma de vivir las ideas –más que expresarlas-. En este caso la música se vuelve un artefacto estético en el cual nos autodescubrimos y, al mismo tiempo, cuando la compartimos con los demás se vuelve una muestra de identidad colectiva.

La música produce identidad en sus tramas narrativas: la narrativa se vuelve el puente que junta la música con la identidad. La música nos permite ser un personaje de la vida que vive diversas historias a través de los diferentes géneros y canciones.

Analizando estas cuatro opciones, se puede llegar a varias pequeñas conclusiones: La música nos ha dado la posibilidad de gozar, ha permitido a las personas disfrutar de sus identidades (individual y colectiva); nosotros no elegimos nuestros gustos musicales, las músicas nos eligen a nosotros y nos pueden gustar sin motivo aparente; y, por último, es una forma de vivir las ideas, citando a Omar Rincón, “no es que la música no tenga nada que decir sino que permite a todos decir lo que quieren”.